¿Cómo funciona una célula fotovoltaica?
Los sistemas fotovoltaicos utilizan un efecto, el cual descubrió el físico Edmund Becquerel en 1839: Bajo ciertas condiciones, se puede convertir la luz solar en electricidad. En el Siglo XIX carecían de la capacidad técnica para la producción de los sistemas fotovoltaicos. Pero ese sueño se ha convertido en una tecnología de la vida cotidiana.
¿Cómo se obtiene electricidad a partir de la luz solar?
El material base de la mayoría de las células solares es el silicio, es decir, arena de sílice. Esta materia prima está disponible en el suelo, en cantidades casi infinitas. Bajo las altas temperaturas la arena se convierte en placas de 0,2 milímetros de espesor. Las obleas tienen una pequeña cantidad de boro metaloide en sí mismas, llamado "p-capa", la cual tiene una carga positiva. Posteriormente, la oblea es recubierta con una niebla fina de fósforo que se hornea a 900 grados a la superficie. Ésto, produce en la p-capa una capa delgada con carga negativa, la "n-capa". En ambas capas se proporciona por separado un contacto metálico.
Todo esto ocurre en un ambiente extremadamente limpio. Las placas delicadas se deslizan en líneas de producción totalmente automatizadas. La gente que trabaja en la fabricación tienen que usar batas y guantes. El aire debe mantenerse lo más puro posible. Dentro de la placa se forma una carga desigual, un campo eléctrico: En esta zona entregan los fotones de la luz solar incidente, su energía a una de los electrones. El electrón sigue en el campo eléctrico interno y llega a los contactos metálicos en la n-capa. Mediante la conexión de un consumidor - una bombilla o un aparato eléctrico - el circuito está cerrado. Los electrones fluyen a través del contacto metálico de la p-capa al consumidor y de nuevo a la zona de carga.